Mabel se ha ido de viaje a Francia para visitar viejos familiares, y aquí en Italia todo se ha vuelto muy triste, sintiendo la típica reacción de un ser humano cuando su perfeccionado mundo para dos le queda grande, cuando su mente vuela mas allá de la realidad sobrepasando los laureles, sin conocer el destino de este triste y solitario viaje. Así me encontraba yo, consumiendo lo último que queda de mi puro, sentado en el balcón, pensando en lo único que me importaba, marcando con horas la cuenta regresiva para llegar al día en yo volviera a ver a mi amada Mabel. La vecina tuvo diarrea.
Un lunes treinta y dos de Sentubre, mi hermosa Mabel embarcaba por el mar Tirreno directo a Francia. Ya unas horas antes de su partida comenzaba a extrañarla, su mirada desgarradora y una suave lagrima corría por su mejilla, un fuerte abrazo y último beso que llegó hasta lo mas profundo de mi corazón, quedándose allí para siempre, un beso que me hizo recordar que tan importante es ella en mi vida y cuanta felicidad trajo a mis días, amándome y dejándose amar por tiernos momentos y dulces recuerdos. El capitán tenía el cierre abierto.
A cuatro días de su partida decido enviarle una carta para comentarle mi situación en los últimos días.
- Querida Mabel:
No he dejado de pensar en ti desde que te has ido, las noches se han vuelto tan vacías y he creído lo difícil que es vivir sin tu amor, sin tus constantes abrazos y volteretas sobre las flores del jardín, sin tus hermosísimos besos a la luz de la luna.
También debo contarte que la espera a tu llegada se ha tornado muy larga desde un principio y he construido un enorme castillo con las botellas de whisky que tiró el vecino. Ayer bañe al loro.
Querida Mabel siente ha distancia cuanto te amo y siente lo mucho he extrañado tu presencia, oh querida Mabel como poder olvidarte si estás en mi mente y mi corazón aún guarda un bellísimo beso de despedida, que espero volver a tener, pero esta vez de bienvenida.
Mis mejores deseos en el viaje:
Tu amado Ráulo.
PD: otra vez se tapó el inodoro.
Los días pasaban y aún no recibía noticias de mi bellísima dama, la ida y vuelta hacia el bar se hacía rutina, mis amaneceres sin ella se convertían en ocasos, los lunes mi cabeza se pegaba a mi hombro. Mi anotador escribía relaciones sin sentidos, cada susurro retumbaba por los rincones de una casa vacía y llena de pasos silenciosos. De vez en cuando gritaba muy fuerte, solo para sentir y confirmar que estaba solo como un amante que extrañaba el amor de su bella dama. Colgué mandarinas en la entrada.
Al amanecer del quinto día, tu esperada respuesta en carta llegó en un sobre francés:
Querido Ráulo:
Oh! Bellísimo hombre que me haces tan feliz, debo de contarte que mi viaje ha sido estupendo y nuevas maravillas he conocido, mi familia envía obsequios para ti. Oh sin duda creo que estáis pensando en mi y todo lo que habéis contado en la carta ah sido genial, también tengo sorpresas para ti mi hermoso amado, estoy muy segura que os fascinará a ambos.
También habéis extrañado tus besos y caricias en dulces amaneceres tierno amante.
Envío mis saludos especiales desde aquí.
Tu queridísima Mabel.
PD: ya habéis retornado a Italia. Esperad mi llegada en cinco días.
Finalmente la espera había terminado y mi amada dama ya había iniciado su vuelta a Italia, los últimos días de esta larga espera han sido los mejores y mas lleno de felicidad, ella volvería y podremos estar juntos de nuevo, como en aquellos días cuando la luna bajaba para jugar en ella, cuando negociábamos con el sol por un soldadito de hierro fundido, cuando las flores se abrían y yo estornudaba, bellísimos días en los cuales la felicidad nunca termina. Ayer me hice caca desde el balcón intentando agarrar una mariposa.
Inexplicablemente siento ganas de verla y sentir que esté allí en el lugar de mis sueños despierto, entre mis brazos y yo recitándole con frases lo mucho que la amo, seguido de una tierna caricia que recorrerá su mejilla, como todo indicio y después el beso que ambos esperamos en un hermoso atardecer de viernes. Tanta felicidad me ha hecho olvidar que estaba furioso porque se ha roto el disco de Pink Floyd. Mi dedo ya no entra en mi nariz.
Adri...
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